En pocas palabras. El glutatión se produce dentro de las células y la cisteína forma parte de su síntesis. Determinadas proteínas del suero contienen cistina y pequeños componentes relacionados con la cisteína. La investigación que dio origen a Immunocal se interesó precisamente en conservar esas fracciones durante el procesamiento de la proteína.

La cisteína forma parte de la materia prima del glutatión

El glutatión, conocido también por las siglas GSH, es una molécula que nuestro organismo fabrica a partir de aminoácidos.

Uno de ellos es la cisteína.

Eso resulta importante porque la producción de glutatión no depende únicamente de saber que existen sus componentes, sino de que estén disponibles dentro de las células cuando se necesitan.

El capítulo científico que revisamos describe la síntesis intracelular del glutatión en dos etapas y sitúa la disponibilidad de cisteína -o de cistina que posteriormente puede aportar cisteína- como un punto relevante de ese proceso.

De ahí nace buena parte del interés científico por ciertas proteínas del suero.

Cisteína y cistina: parecidas, pero no idénticas

Dos moléculas de cisteína pueden encontrarse unidas mediante un enlace disulfuro y formar cistina.

Esta diferencia química puede parecer pequeña, pero fue relevante para los investigadores que estudiaron la relación entre proteína de suero y glutatión.

La cisteína libre es una molécula reactiva y puede oxidarse con facilidad. La cistina presente dentro de determinadas proteínas ofrece otra forma de transportar esos componentes hasta el proceso digestivo, donde posteriormente pueden quedar disponibles para el organismo.

Por eso, cuando se habla de una proteína rica en precursores de glutatión, no basta con mirar una etiqueta y encontrar la palabra “proteína”. También importa cómo están presentes esos aminoácidos y qué ocurrió con las proteínas que los transportaban durante el procesamiento.

El suero contiene mucho más que gramos de proteína

La proteína de suero está formada por distintas fracciones.

Entre las estudiadas aparecen la albúmina sérica, lactoferrina y alfa-lactoalbúmina, proteínas que contienen distintos niveles de cistina y otros componentes relacionados con la síntesis de glutatión.

El material científico revisado señala especialmente a varias de estas proteínas como fracciones termolábiles -sensibles al calor- y ricas en cistina y grupos Glu-Cys.

Esto introduce una diferencia importante.

Dos productos pueden llamarse “proteína de suero”, pero eso no significa automáticamente que hayan sido obtenidos mediante el mismo proceso ni que conserven exactamente las mismas fracciones proteicas.

Por qué la palabra “no desnaturalizada” se volvió importante

Durante las primeras investigaciones del equipo de Gustavo Bounous se compararon diferentes proteínas y diferentes formas de proteína de suero.

Uno de los trabajos publicados en Clinical and Investigative Medicine en 1991 encontró, en un modelo animal, mayores niveles tisulares de glutatión cuando la dieta contenía un concentrado de suero con alta solubilidad, conformación no desnaturalizada y una mayor proporción de proteínas termolábiles ricas en cistina. Los autores relacionaron además grupos glutamilcisteína de la albúmina sérica con la actividad observada.

No se buscaba simplemente fabricar otro suplemento de proteína. La investigación intentaba identificar qué características del suero estaban relacionadas con la producción de glutatión y cómo conservarlas.

De los primeros experimentos al desarrollo de Immunocal

Los primeros estudios de Bounous y Patricia Kongshavn se remontan a varias décadas antes de que Immunocal existiera como producto comercial.

Al principio se observó que determinados derivados del suero producían respuestas diferentes frente a proteínas nutricionalmente comparables. Eso llevó a nuevas preguntas: si todas aportaban proteína, ¿por qué no producían los mismos resultados?

Con el paso de los años, el foco se desplazó hacia el glutatión, la cisteína, la cistina y las proteínas sensibles del suero.

El capítulo científico revisado describe un periodo de aproximadamente 12 años de desarrollo antes de llegar al aislado de proteína de suero conocido como Immunocal.

Es una distinción importante: el producto fue consecuencia de una línea de investigación; la investigación no apareció después simplemente para explicar el producto.

Qué se observó cuando Immunocal se llevó al laboratorio

Una de las investigaciones incluidas en el material científico estudió linfocitos humanos cultivados durante 72 horas.

En esas condiciones de laboratorio, el contenido intracelular de GSH aumentó con Immunocal y el efecto observado fue dependiente de la concentración.

El resultado ayuda a comprender el mecanismo que los investigadores estaban explorando.

Pero una célula cultivada en laboratorio no es una persona completa. Ésa es justamente la razón por la que la investigación posteriormente avanzó hacia estudios en humanos donde pudieron medirse variables distintas.

Entonces, ¿qué diferencia conviene buscar en una proteína de suero?

Si únicamente buscas proteína como macronutriente, los gramos por porción tienen un peso evidente en la decisión.

Pero si estás intentando entender la historia científica de Immunocal, la pregunta es diferente:

¿Qué proteínas y precursores conserva la fórmula y qué investigación existe específicamente sobre ese producto?

Ahí es donde conceptos como cistina, proteína no desnaturalizada y producción intracelular de glutatión dejan de ser palabras aisladas y empiezan a formar una misma historia.

Fuentes para seguir investigando

  • Bounous G, Gold P. The biological activity of undenatured dietary whey proteins: role of glutathione. Clinical and Investigative Medicine, 1991. Consultar en PubMed.

Los estudios describen poblaciones y condiciones específicas. Presentamos los resultados dentro de ese contexto y no como indicaciones médicas.